El lápiz permite divagar con propósito, explorar alternativas y frenar el perfeccionismo. Ese caos fértil favorece descubrimientos que después ordenamos sin violencia. Al digitalizar, mantén las agrupaciones espaciales y jerarquías implícitas; fotografiar con buena luz, recortar márgenes y preservar notas al margen ayuda a la IA a inferir intenciones. Así honras la intuición inicial mientras avanzas hacia una estructura más consultable.
Usa una captura plana y nítida, luego aplica OCR con preservación de líneas y flechas. Incluye cuadros, símbolos personales y colores como metadatos; la IA puede mapear leyendas cromáticas a etiquetas. Adjunta la foto original al nodo raíz para auditoría futura. Cuando un dibujo cuente una historia, guarda versión inicial y versión marcada, evitando que el grafo olvide los pasos que te llevaron a una idea valiosa.
No todas las flechas significan lo mismo: unas explican causalidad, otras indican secuencia o pertenencia. Nombra relaciones con verbos precisos y, si puedes, añade dirección y peso. La IA sugiere patrones desde el texto cercano y la geometría del trazo, pero confirma manualmente las más críticas. Empieza con pocas relaciones útiles y estables; después, refina con propiedades temporales, fuentes y evidencias enlazadas que resisten el paso del tiempo.